viernes, 15 de enero de 2016

EL ESCORPION Y LA RANA



Erase una vez, una Rana buena y generosa la cual cuando llegaba la época de las lluvias  ayudaba a todos los animales que se encontraban en problemas ante la crecida del rio.
Cruzaba sobre su espalda a los ratones, e incluso a alguna nutritiva mosca a la que se le mojaban las alas impidiéndole volar. Pues su generosidad y nobleza no le permitían aprovecharse de ellas en circunstancias tan desiguales.
También vivía por allí un escorpión, que cierto día le suplicó a la rana: "Deseo atravesar el río, pero no estoy preparado para nadar. Por favor, hermana rana, llévame a la otra orilla sobre tu espalda".
La rana, que había aprendido mucho durante su larga vida llena de privaciones y desencantos, respondió enseguida: "¿Que te lleve sobre mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco lo suficiente para saber que si estoy cerca de tí, me inyectarás un veneno letal y moriré!"
El escorpión le replicó: "No digas estupideces. Ten por seguro que no te picaré. Porque si así lo hiciera, tú te hundirías en las aguas y yo, que no sé nadar, perecería ahogado."
La rana se negó al principio, pero la incuestionable lógica del escorpión fueron convenciéndola... y finalmente aceptó. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró, y comenzaron la travesía del río Níger.
Todo iba bien. La rana nadaba con soltura a pesar de sostener sobre su espalda al escorpión. Poco a poco fue perdiendo el miedo a aquel animal que llevaba sobre su espalda.
Llegaron a mitad del río. Atrás había quedado una orilla. Frente a ellos se divisaba la orilla a la que debían llegar. La rana, hábilmente sorteó un remolino...
Fue aquí, y de repente, cuando el escorpión picó a la rana. Ella sintió un dolor agudo y percibió cómo el veneno se extendía por todo su cuerpo. Comenzaron a fallarle las fuerzas y su vista se nubló. Mientras se ahogaba, le quedaron fuerzas para gritarle al escorpión:
"¡Lo sabía!. Pero... ¿Por qué lo has hecho?"
El escorpión respondió: "No puedo evitarlo. Es mi naturaleza".
Y juntos desaparecieron en medio del remolino mientras se ahogaban en las profundas aguas del río Níger.

¿Qué podemos aprender de esta historia?
¿Cual es la gente "escorpión"?
  • Aquella gente que se le pasa hablando mal de los demás
  • Aquella gente que está pensando como destruir la vida de los otros.
  • Aquella gente a la que no te puedes acercar porque sabes que invariablemente recibirás una mala palabra, una mala acción, un desplante o un desprecio.
¿Cual es la gente "rana"?
  • Aquella gente que ayuda a los demás.
  • Aquella gente en la que puedes confiar.
  • Aquella gente a la que invariablemente buscas porque deja una huella positiva en tí, ya sea una huella de cariño, amistad, lealtad, bondad o solidaridad.

Aléjate de la gente ponzoñosa cuya "naturaleza" es estar escupiendo veneno y cuyas malas intenciones te pueden afectar, e incluso, no te dejarán vivir con tranquilidad.

jueves, 14 de enero de 2016

EL COLIBRI QUE QUISO SALVAR AL MUNDO

  Un día, un enorme incendio comenzó a  devorar la selva. Todos los animales quedaron  pasmados, sintiéndose impotentes ante el  tamaño del incendio, viendo cómo iba  acabando con la selva. Todos menos un  pequeño colibrí que dijo “voy a hacer algo con  ese incendio” Entonces vuela hasta el arroyo  más cercano, toma una gota de agua en su  pico y sale volando para echarla al incendio. Y  así, iba y venía del arroyo al incendio llevando  una gota de agua en cada viaje, lo más rápido  que podía.
Los demás animales, que eran mucho más grandes, como el elefante que con su enorme trompa podía llevar muchísima agua, le dijeron “¿qué piensas que puedas hacer? ¡Eres muy chiquito, el incendio es muy grande y tus alas muy pequeñitas y tu pico es muy chiquito y sólo puedes llevar una gota de agua! Y así, mientras el colibrí iba y venía echando una gota de agua cada vez, los otros animales intentaban desanimarlo hasta que se volteó hacia ellos y sin perder nada de tiempo les dijo “Estoy haciendo lo mejor que puedo hacer”.




Se dice que "Si queremos cambiar al mundo , tenemos que empezar por cambiarnos a nosotros mismos. Pues nadie es tan pequeno que carezca de significancia  para lograr grandes cambios a nuestro al rededor".




EL BAMBÚ JAPONÉS

Hace mucho tiempo, dos agricultores iban caminando por un mercado cuando se pararon ante el puesto de un vendedor sorprendidos por unas semillas que nunca habían visto.
– Mercader, ¿qué semillas son esas?, le preguntó uno de ellos.
– Son de bambú. Vienen de Oriente y son unas semillas muy especiales.
– ¿Y por qué son tan especiales?, le dijo uno de los agricultores.
– Si las llevan y las plantan, verán por qué. Sólo necesitan agua y abono.
Así, los agricultores motivados por la curiosidad, compraron algunas semillas de bambú, volvieron a sus tierras y las plantaron.
Pasado un tiempo, las semillas no germinaban mientras que el resto de los cultivos seguían creciendo y dando frutos; entonces uno de los agricultores le dijo al otro:
– Aquél viejo nos engañó con esas semillas. De ellas no saldrá nada. Y decidió dejar de cultivarlas. Aun así el otro siguió haciéndolo.
Seguía pasando el tiempo sin resultados, hasta que un buen día, cuando el agricultor estaba a punto de dejar de regarlas, se sorprendió al encontrarse con que el bambú había crecido. Y no sólo eso, sino que las plantas alcanzaron una altura de 30 metros en tan solo 6 semanas.
¿Cómo era posible que el bambú hubiese tardado 7 años en germinar y en sólo seis semanas hubiese alcanzado tal tamaño? La verdad es que durante esos 7 años de aparente inactividad, el bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después la planta.
Así como el bambú requiere perseverancia y paciencia, del mismo modo ocurre en la vida. A veces no vemos resultados inmediatos, pero si nos mantenemos firmes, realizando acciones cada día que nos lleven a nuestro objetivo, tarde o temprano los obtendremos.
Te invito a que pienses en cuales son tus objetivos más ambiciosos, aquellos que siempre soñaste con lograr, y que evalúes las acciones que estás emprendiendo día a día para acercarte a ellos. Recuerda: Si los resultados no se estan dando a corto plazo  no desesperes... quizá sólo estés echando "raíces".

martes, 12 de enero de 2016

"El Frasco Vacío de Mayonesa y la Taza de Café"


Un profesor se paró ante sus alumnos de su clase de filosofía y colocó frente a ellos unos objetos. Cuando la clase comenzó, sin pronunciar palabras, levantó un frasco grande de mayonesa, vacío, y empezó a llenarlo con pelotas de golf.
Luego les preguntó a los estudiantes si el frasco estaba lleno. Todos estaban de acuerdo en que sí.
Entonces el profesor agarró una caja con lentejas y las echó en el frasco. Las lentejas rodaron a los espacios vacíos entre las pelotas de golf.
De nuevo les pregunto a los alumnos si el frasco estaba lleno... Todos dijeron que sí.
El profesor sacó una cajita con arena y la vació en el frasco. Por supuesto, la arena llenó los espacios vacíos que quedaban. Les preguntó a los estudiantes si el frasco estaba lleno, todos respondieron con un Sí unánime.
Después el profesor sacó dos tazas de café de debajo de la mesa y también las echó en el frasco, llenando los espacios vacíos que quedaban entre la arena. Los estudiantes se rieron.
"Ahora - dijo el profesor mientras la risa disminuía - quiero que reconozcan que este frasco representa su vida. Las pelotas de golf son esas cosas importantes: su familia, sus hijos, su salud, sus amigos, las cosas que los apasionan, o sea las cosas que quedan si todo lo demás se les va, y sus vidas siguen estando completas. Las lentejas son otras cosas que importan, como sus trabajos, sus casas, sus automóviles... La arena es todo lo demás, las cosas pequeñas"
"Si meten la arena primero en el frasco - continuó - no quedará espacio para las lentejas ni las pelotas de golf."
"Es igual para la vida. Si gastan todo su tiempo y su energía en las cosas pequeñas, nunca les sobrará para ocuparse de las cosas que son verdaderamente importantes. Préstenle atención a las cosas que son indispensables para su felicidad. Jueguen con sus hijos. Abran espacio para las citas médicas. Saquen a su pareja a cenar. Hagan más deporte. Cultiven sus amistades... Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y arreglar el depósito. Encárgate primero de tu bienestar, de las cosas que verdaderamente importan. Define tus prioridades, todo el resto es arena"
Una de las estudiantes levantó su mano y preguntó qué representaba el café.
El profesor sonrió y dijo: " Me alegra que me lo hayas preguntado. Es simplemente para demostrar que no importa cuan llena parezca estar tu vida, siempre hay tiempo para tomarse un cafecito con un buen amigo".

Cuando las cosas en tu vida parecen ser demasiadas para tenerlas bajo control; cuando tu vida aparenta ser demasiado complicada para poder controlarla; cuando las cosas en tu vida están muy complicadas para manejarlas o cuando 24 horas en un día no son suficientes, recuerda: "El Frasco Vacío de Mayonesa y la Taza de Café".

EL ÁRBOL GENEROSO -Por Shel Silverstein


 Había una vez un árbol… Que amaba a un pequeño niño. Y todos los días el niño venía Y recogía sus hojas Para hacerse con ellas una corona y jugar al rey del bosque. Subía por su tronco Y se mecía en sus ramas Y comía manzanas Y ambos jugaban al escondite. Y cuando estaba cansado, dormía bajo su sombra Y el niño amaba al árbol mucho Y el árbol era feliz. Pero el tiempo pasó Y el niño creció Y el árbol se quedaba a menudo solo. Pero un día, el árbol vio venir a su niño y le dijo: “Ven, Niño súbete a mi tronco y mécete en mis ramas y come mis manzanas y juega bajo mi sombra y sé feliz.” “Ya soy muy grande para trepar y jugar, “ dijo el niño. “Yo quiero comprar cosas y divertirme, necesito dinero. ¿Podrías dármelos?” “Lo siento, “dijo el árbol, pero yo no tengo dinero. Sólo tengo hojas y manzanas. Coge mis manzanas y véndelas en la ciudad así tendrás dinero y serás feliz Y, así, él se subió al árbol, recogió las manzanas y se las llevó Y el árbol se sintió feliz. Pero pasó mucho tiempo y su niño no volvía Y el árbol estaba triste. Y entonces, un día regresó y el árbol se agitó alegremente y le dijo, “Ven, Niño, súbete a mi tronco, mécete en mis ramas y sé feliz.” “Estoy muy ocupado para trepare árboles, “dijo él. “Necesito una casa que me sirva de abrigo.” “Quiero una esposa y unos niños, y por eso quiero una casa. ¿Puedes tú dármela?” “Yo no tengo casa”, dijo el árbol. “El bosque es mi hogar, pero tú puedes cortar mis ramas y hacerte una casa. Entonces serás feliz.” Y así él cortó sus ramas y se la llevó para construir su casa. Y el árbol se sintió feliz… Pero pasó mucho tiempo y su niño no volvía. Y cuando regresó el árbol estaba tan feliz que apenas pudo hablar. “Ven, Niño” susurró. “Ven y juega.” “Estoy muy viejo y triste para jugar”, dijo él “Quiero un bote que me lleve lejos de aquí. ¿Puedes tú dármelo?” “Corta mi tronco y hazte un bote,” dijo el árbol. “Entonces podrás navegar lejos… y serás feliz.” Y así él cortó el tronco Y se hizo un bote y navegó lejos. Y el árbol se sintió feliz. Pero no realmente. Y después de mucho tiempo, su niño volvió nuevamente. “Lo siento, Niño,” dijo el árbol, “pero ya no tengo nada para darte-ya no me quedan manzanas.” “Mis dientes son muy débiles para comer manzanas”, le contestó el niño. “Ya no me quedan ramas, tú ya no puedes mecerte en ellas” – dijo el árbol. “Estoy muy viejo para
columpiarme en las ramas,” dijo el niño. “Ya no tengo tronco” dijo el árbol, “tú ya no puedes trepar.” “Estoy muy cansado para trepar” le contestó el niño. “Quisiera poder darte algo…pero ya no me queda nada. Soy solo un viejo tocón. Lo siento…” (dijo el árbol) “Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar tranquilo para reposar, estoy muy cansado,” dijo el niño. “Bien”, dijo el árbol reanimándose, “un viejo tocón es bueno para sentarse y descansar. Ven, Niño, siéntate. Siéntate y descansa.” Y él se sentó Y el árbol fue feliz.

ERES UNA PERLA O UN GRANO DE ARENA?

Qué hermosas son las perlas ¿Verdad?. Pero muchos no saben que son producto del dolor.
Toda perla es el producto de una ostra que ha sido herida por un grano de arena, este grano de arena ha entrado en su interior.
Una ostra que no ha sido herida por un grano de arena no puede producir ninguna perla.
En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia llamada “Nácar” y cuando un grano de arena ha penetrado en la ostra, ésta lo recubre con capas de nácar para poder protegerse. El resultado, se va formando una bella y deslumbrante perla.
¿Alguna vez te has sentido herido por las palabras, o actitudes de una persona?
¿Te han acusado en decir cosas que nunca has hablado?
¿Han rechazado o ridiculizadas tus ideas?
¿Te han culpado de hacer algo que jamás hiciste?
¿Has sufrido alguna vez los golpes de la indiferencia?
¿Te han herido aquellas personas que menos esperabas?
¿Sientes que no te valoran como realmente lo mereces?
Entonces debes de perdonar y hacer de tu herida una gran perla.
Cubriendo tus heridas con varias capas de amor, recuerda que cuanto más cubierta esté tu herida, menos dolor vas a sentir. Y por el contrario, si no la cubres de amor, esa herida va a permanecer abierta y te dolerá más y más cada día, se va a infectar con el resentimiento, la amargura y peor aún, nunca va a cicatrizar.
En nuestra sociedad, podemos ver muchas “Ostras vacías” no porque no hayan sido heridas, sino porque no supieron perdonar, comprender y transformar el dolor en una preciosa perla.
“Una perla es… una herida cubierta por el amor”